20 de junio de 2014

[Libros] Si te dicen que caí – Juan Marsé (1973)

Uno de los clásicos contemporáneos de la literatura española. Tras leerlo, comprendo que figure dentro de este selecto grupo: su calidad es innegable. Pero su complejidad, también. No es un libro fácil. Pero merece la pena leerse.

Sinopsis:
Escrita a finales de los años sesenta y prohibida por la censura, Si te dicen que caí constituye una secreta y nostálgica despedida de la infancia, así como un cuadro a la vez sórdido y poético de la vida durante el franquismo. Se trata además de una de las novelas más personales del autor, pues, según el propio Marsé, al escribirla solo pensaba en los anónimos vecinos de un barrio pobre que no existe en Barcelona, en los furiosos muchachos que compartieron con él las calles leprosas y los juegos atroces, el miedo, el hambre y el frío, en su propia infancia y adolescencia.

Crítica personal: Retrato de la podredumbre de la postguerra
Si te dicen que caí es una novela compleja, difícil de leer, difícil de seguir y de entender. Su estilo, que calificaría de “faulkneriano”, por su semejanza en cuanto a estructura con la compleja obra del norteamericano, no hace ninguna concesión al lector, todo lo contrario: el esfuerzo requerido para poder seguir medianamente el texto es más que considerable. Personalmente debo reconocer que no he llegado a entender la totalidad del libro, que una vez terminado sigo perdido en relación a numerosos detalles de la trama; de hecho, creo que es un libro que requiere de al menos dos lecturas: estoy seguro de que en la segunda se entenderán mejor muchos detalles de una historia que se va desenredando poco a poco hacia el final del libro (sin llegar a hacerlo por completo), de forma que la relectura resultará seguramente mucho más reveladora. Pero en el fondo no importa, creo yo: para mí, la trama es en realidad lo de menos. Lo realmente valioso de este libro es el vívido retrato de una sociedad y de una época. Los años del hambre. Los años del miedo. Años de miseria, hambre, frío, resentimiento, abusos de poder y sometimiento. La oscura postguerra española.

Juan Marsé vuelca en el texto los recuerdos de su infancia, que vivió como uno de los niños protagonistas de su obra: un niño de la calle, sucio y hambriento, jugando por las esquinas de las calles embarradas, por los descampados aún repletos de munición olvidada, con lo único que tenían: su imaginación. “Es una novela, hasta cierto punto, autobiográfica, porque todo lo que tiene que ver con mi infancia está en ella”, cuenta el autor en una entrevista que enlazo al final de esta reseña.

El texto aparece salpicado de historias en apariencia inconexas, siendo a veces más bien una recopilación de las miserias personales de cada uno, de diferentes anécdotas o de instantáneas cotidianas de la vida de aquellos días. El día a día de los verdaderos perdedores de la guerra: el pueblo llano. Una historia de la miseria en un barrio de las afueras de Barcelona en los años 40. Niños harapientos, con sarna y fantaseando con un bocadillo… jóvenes metidas a putas para comer o por pura desesperanza… familias con alguno de sus miembros en la cárcel o escondido en un zulo para evitar acabar en ella… excombatientes republicanos convertidos poco a poco en meros delincuentes comunes… y por encima, vigilando a todos, los nuevos amos.

Las tramas se cruzan, así como las épocas: algunos de esos niños de la calle recuerdan, años después, lo que ocurrió. Pero no sólo sus memorias mezclan realidad y fantasía, hechos y rumores, sino que ni siquiera tenemos muy claro quién es quién: no se presenta a los personajes, y quienes de niños sólo se conocen por sus apodos (el Tetas, el Amén, Java o Sarnita) se convierten, sin introducción alguna, en adultos con nombre propio. La historia principal, por su parte, es una reconstrucción mezcla de hechos conocidos con rumores escuchados aquí y allá,  o incluso con invenciones propias de la imaginación infantil. La realidad y la ficción tienen fronteras difusas… pero en el fondo da igual, pues cualquier versión de la historia es realista, cualquiera de ellas pudo haber sido, en aquella España de miedo, hambre y miseria.

Un libro complejo, pero muy recomendable. Y también lo es leer esta entrevista a Juan Marsé, en la que aclara muchas de las claves de la novela, y en la que revela cómo un gran número de detalles están basados en su propia infancia.

En resumen: un buen libro, una gran novela negra con todas las letras (la negrura era la identidad de la época), pero un libro exigente con el lector. Aunque el esfuerzo se ve recompensado.

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