28 de agosto de 2013

[Libros] Nana – Chuck Palahniuk (2002)

Había oído hablar de Palahniuk y tenía curiosidad por descubrirle. No tenía ni idea de qué podía esperar, así que cuando me dispuse a leer este libro eché un vistazo rápido a algunas reseñas por internet. El resultado era variado, pero casi todos hablaban de su originalidad, y alguno incluso de si el autor “estaba fumado” al escribir tal o cual libro. Sin saber muy bien dónde me estaba metiendo, empecé Nana… y me alegro de haberlo hecho.

Sinopsis:
A Carl Streator, periodista de mediana edad, le han encargado que escriba una serie de artículos sobre la muerte súbita infantil, un tema que le resulta familiar pues él mismo perdió a su hijo en circunstancias extrañas. En el transcurso de la investigación descubre que en todas las casas donde ha muerto un bebé (o un niño, o un adulto) hay un ejemplar del mismo libro: una antología de poemas africanos que contiene una nana letal. Esta canción mata a aquel que la escucha; de hecho, su poder es tal que ni siquiera es necesario recitarla, con tan solo memorizarla y odiar a alguien intensamente, cae fulminado.
Helen Hoover Boyle, agente inmobiliaria especializada en vender casas encantadas, también tenía un hijo que murió en circunstancias similares al de Streator. El periodista y la agente inmobiliaria emprenderán, acompañados por la secretaria de Helen, Mona, aficionada al esoterismo, y el novio de esta, Oyster, un ecologista ultrarradical, un viaje por carretera con el fin de destruir todos los ejemplares del libro y encontrar el grimorio original del que procede el hechizo.
Con Nana damos la bienvenida a una nueva familia nuclear, un grupo disfuncional hasta extremos aberrantes. Y a una hilarante alegoría sobre la información y el poder.

Crítica: Un libro extraño, pero muy refrescante
¿De qué va el libro? Bueno, la sinopsis lo describe bastante bien, pero el argumento es en cierto modo lo de menos. Porque el libro es un amasijo de ironía, sarcasmo, humor negro y crítica ácida hacia la sociedad en su conjunto. Pero lo mejor, para mí, es el estilo de Palahniuk; difícil de describir, pero fresco, muy fresco. De prosa sencilla y ágil, con el humor negro y el sarcasmo comentados anteriormente, algo provocador también, el caso es que me ha atrapado, sin saber bien por qué.

El libro juega con muchas cosas, y no le veo un mensaje claro, aunque el argumento central juega con el anhelo de poder y con esa idea que todos hemos tenido secretamente en alguna ocasión: el inconfesable deseo de fulminar a alguien. ¿Qué ocurriría si alguien tuviera el poder de hacerlo, sin consecuencias, a distancia, sin que nadie pudiera determinar la causa de la muerte ni pudiese vincularlo con su autor? ¿Y si bastase esa ira instantánea, o ese pensamiento inconfesable de que el mundo estaría mejor sin determinada persona, para que esa persona cayera fulminada? ¿Y si ese poder, que inicialmente horroriza a quien lo descubre, fuera algo a lo que le vas cogiendo el gusto con el tiempo?

Original, sin duda. Pero ya digo que, en el fondo, este argumento central es más bien un hilo conductor de situaciones, de escenas, que le permiten al autor hacer una ácida y sarcástica crítica de diferentes actitudes y aspectos de nuestra sociedad moderna. Todo ello con un estilo peculiar, y en ocasiones duro. Original y raro, pero refrescante.

En la parte final, el relato empieza a desbarrar de forma espectacular, pero para entonces el lector ya está preparado para cualquier cosa. Y funciona. No me preguntéis por qué, pero funciona. Palahniuk es bueno, muy bueno, dentro de su extravagancia. Aunque probablemente no es un autor para todos los públicos, pero a mí me ha sorprendido. Leeré más.

Os dejo un pequeño fragmento, como muestra de su estilo:

A través de las paredes se oyen caballos relinchando y fuego de cañones. O bien una valiente y obstinada belleza sureña está intentando que el ejército de la Unión no queme el apartamento de al lado o alguien tiene la televisión demasiado alta.
A través del techo se oye una sirena de incendios y gente gritando a la que se supone que no debemos hacer caso. Luego disparos de armas de fuego y neumáticos chirriando, ruidos que tenemos que fingir que son normales. No quieren decir nada. Una explosión retumba en los pisos superiores. Una mujer suplica a alguien que no la viole. No es real. Solamente es una película. Somos la cultura que gritaba que viene el lobo.
Esos dramadictos. Esos pazfóbicos.


Nota personal: 8

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