19 de noviembre de 2012

Por la sanidad pública



En el actual contexto de profunda crisis y drásticos recortes, todos los servicios sociales están siendo seriamente dañados, pero hay dos cuyo mantenimiento es crítico para nuestra sociedad: la enseñanza y la sanidad.

Hace 2-3 años, entre 2009 y 2010, la administración Obama se fijaba en la sanidad española como modelo a seguir. “En un país donde la sanidad se compra y se vende, un lugar inmenso en el que es posible morir por no poder pagar la cama de un hospital”, según decía El Mundo haciéndose eco de la noticia, la sanidad pública española aparecía como modelo a seguir por su universalidad, eficacia e incluso eficiencia económica.

Y ahora, sólo 2 años después, comienza el desmantelamiento de un sistema efectivo y eficiente, en el que se ha fijado la mayor potencia mundial, para comenzar un proceso de privatización que aspira a copiar justamente el sistema que allí se quiere cambiar. Un sistema que hace sólo dos años era destacado incluso por su eficiencia económica, ahora se dice que debe cambiarse “para su sostenibilidad”. Cambiar lo que funciona para copiar lo que no funciona es de gilipollas, pero decir que lo que hace 2 años era económicamente eficiente es ahora insostenible, es tomarnos por gilipollas a los demás. 

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